Archivo de la etiqueta: ECOLOGÍA

Dia de la Tierra


En el Día de la Tierra, recordamos que ir de excursión dentro de la ciudad es mas fácil de lo que aparenta.  Con un par de horas basta,sin gran planificación, permitirse salir de la rutina cotidiana en el plano de la ciudad. Subir el cerro, para luego bajar renovado. Es gratis y se llega en Metro, a pie, o en bicicleta.

Un par de imágenes del  Jardín Botánico de Santiago, Mapulemu en un día de trabajo de campo con los estudiantes de primer año de arquitectura, para sensibilizar la mirada sobre las dinámicas de los ecosistemas que les pertenecen y las posibles intervenciones positivas del hombre en el territorio, como es este caso donde a partir de una actividad humana invasiva como lo fue una cantera, se transforma la actividad para construir un parque-observatorio de la flora nativa. Una salida a terreno, ayuda a enfocar la mirada, a percibir detalles para precisar la comprensión de un lugar. Es una herramienata de aprendizaje vinculada a la experimentación de sensaciones, activando  emociones a través de un recorrido.

Los parques urbanos son necesarios y útiles para mantener el confort ambiental de la ciudad, la presencia de vegetación colabora en la reducción del efecto de isla de calor, propio de las ciudades. La vegetación se asocia a una mayor presencia de humedad ambiental, por lo que colaboran en la generación de microclimas urbanos. Dependiendo de la ubicación del parque la utilidad para la ciudad puede ser diversa. En el caso del Parque Metropolitano, sus funciones principales son la retención del suelo, regulación de la temperatura y captación de dióxido de carbono / emisión de oxígeno.  El control de las pendientes a través de la construcción de terrazas de retención, y canales para dirigir el agua, permiten tambien controlar los riesgos frente a eventuales descensos inesperados del agua desde la cordillera hacia el valle.

El Jardín Mapulemu se construye  en 1983, a partir del espacio que antiguamente era una cantera.  Son 4,5 hectáreas destinadas a exhibir la flora Chilena.  la Palabra Mapulemu viene del Mapudungun Mapu_ tierrra, gente y Lemu_ jardín. Seria algo asi como Jardín de la Tierra.

Cerro San Cristobal

Parque Metropolitano de Santiago

Cerro San Cristóbal

Cerro San Cristóbal

Dónde aprender sobre la flora nativa de Chile:  en Chile Bosque

Y para descubrir el Cerro San Cristobal: en la página del Parque Metropolitano

Para entender la importancia de la investigación para el reconocimiento valoración de los parques urbanos, la Senda Darwin tiene grandes aportes. Uno de ellos fue este mini-documental donde a través de la mirada de los niños, se reconoce y valora la presencia de los parques urbanos en Valdivia, se identifican en un plano de la ciudad y se configura un recorrido.

Anuncios

Visiones de la Ecología: MATERIA ORGÁNICA  / Agua y suelo


Margalef, Ramón (1995) Ecología. Omega Ediciones. Barcelona.

Extracto capítulo 6: Sustrato Sólido, páginas 213 -233.

 

Socoroma, 2013

preparación del suelo para siembra de papas

 

Todo sedimento, y en especial el suelo contiene una parte de materia orgánica: es el 1% del peso total en suelos desérticos, el 100% en la turba y el promedio suele quedar alrededor del 5%.  En sedimentos marinos profundos puede bajar hasta 0,1%.  En realidad, la cantidad de carbono orgánico retenido en suelos y sedimentos es muy superior al carbono orgánico contendido en el cuerpo de los organismos.

De manera general, se habla de humus (del latín humus= tierra, suelo) para referirse a la parte orgánica del suelo y de sedimentos subacueos, y también para una categoría de materia orgánica disuelta en el agua y muy estable.  El humus deriva de restos de organismos, de sus excreciones y secreciones, con todos los productos de su transformación de modo que su composición de origen es muy variada.  La denominación de humus se aplica una vez se ha perdido la estructura orgánica microscópica original y se ve amorfo.

En el proceso de humificación, o transformación del material originario en humus, juegan todos los procesos de alteración selectiva siendo posible que estos procesos se aceleren: tanto la enorme extensión superficial de las arcillas como el suministro de oxígeno gaseoso pueden facilitarlos.  Pero en todo caso, se manifiesta la misma regularidad: los materiales más fácilmente degradables se descomponen o transforman con mayor rapidez y el material que se acumula contiene una proporción creciente de enlaces resistentes a la degradación biológica, frecuentemente formando moléculas o partes de moléculas en forma de ciclos o anillos.  Esta secuencia es muy general y no solo limitada al agua o al suelo.  Incluso tiene una manifestación o proyección filogenética: en la matriz orgánica de las conchas de los moluscos, en el curso de la evolución disminuye la proporción de glúcidos y proteínas y aumenta la de moléculas favorables a la nucleación y a la formación de anillos con enlaces periféricos que pueden fijar otras moléculas.

La existencia de grupos fenólicos es típica del humus, así como también la existencia de funciones acidas; pero por lo demás, la composición varía mucho y de manera indefinida.  Puesto que hay semejanzas entre los ácidos húmicos y la lignina, cuyas moléculas contienen también anillos, se supuso que los ácidos húmicos derivaban principalmente de la lignina, pero en realidad pueden derivar de un espectro mucho más amplio de sustancias iniciales. (…) Es innegable que una fuente importante del humus del suelo está formada por la celulosa y por la lignina, un componente de las membranas vegetales que constituye entre el 18 y el 31% del peso de las paredes lignificadas en la madera.  Ligninas y celulosas no son digeridas por animales superiores, si no es con ayuda de microorganismos y el proceso de su ataque se continúa en el suelo por hongos y bacterias.  Los pequeños excrementos de gran actividad bioquímica a este respecto y son un elemento característico de la estructura del suelo.  El proceso de transformación de la materia orgánica originaria en humus es lento, los primeros cambios son los más rápidos, los glúcidos se descomponen con facilidad y los fosfatos se hidrolizan rápidamente, además va separándose nitrógeno.

Es lamentable y puede resultar sorprendente que el conocimiento de la composición química del humus terrestre no sea mejor que el que se posee acerca de la composición de las formas estables de la materia orgánica disuelta en las aguas naturales.  En este momento es difícil hablar con sentido de tipos de humus y de sus propiedades.  Ordinariamente se distinguen: humina, insoluble; ácido fulvico, soluble en ácidos pero no en álcalis; ácido húmico, soluble en álcalis, pero no en ácidos y ácido humatomelanico que es la fracción del ácido húmico soluble en alcohol.  En todo caso, el humus consiste en moléculas cicladas, probablemente más del 30% del material es de carácter aromático y según el material original, predominan unos u otros tipos de fenoles.  Dichos fenoles están condensados y existe una cantidad variable de aminoácidos incorporados al complejo poli fenólico. En esta forma final, el humus representa una síntesis o recombinación de moléculas más sencillas derivadas de la descomposición de los materiales originarios.

De manera tosca y práctica se suele hacer la distinción entre el humus ácido no saturado y el humus saturado.  El primero es propio de turberas y suelos pobres, en ecosistemas con poca vida bacteriana.  Tiene propiedades queladoras semejantes a las de compuestos húmicos disueltos en el agua que solubilizan y movilizan diversos metales.  El humus ácido se dice que funciona como coloide protector para hidróxidos de hierro y aluminio facilitando su movilización y su lavado.  El humus saturado o neutro esta neutralizado ordinariamente por calcio y en esta forma es predominante en suelos forestales y cultivables que tienen una flora microbiana rica.  Los suelos que tienen el complejo humus – arcilla neutralizada con sodio son alcalinos y se presentan por ejemplo en cuencas endorreicas. Frecuentemente se hallan relacionados con aguas bicarbonatadas sódicas.

El humus se halla íntimamente asociado con la arcilla formando un material absorbente con gran capacidad de retención de agua y de elementos nutritivos.  Las partículas de arcilla están revestidas de las moléculas orgánicas, orientadas, del humus en forma de coloide protector.  Semejante fijación ocurre a pesar de que ambos, arcilla y humus, son electronegativos y podrían coexistir como coloides en suspensión a un pH bajo.  La cantidad de humus fijada sobre la arcilla depende del pH, a un pH de 3,85, la arcilla fija el 9,6% de su peso, a pH 8,5 solo el 2,05%.  Estas relaciones tienen asimismo interés en la nutrición de animales acuáticos filtradores, pelófagos o arcillofagos, en los que la arcilla en suspensión sirve de vehículo a la materia orgánica que se puede utilizar para el sustento.

El agua

El suelo es una estructura sólida y porosa, formada por granos de diversos tamaños que dejan entre si un sistema de cavidades que ordinariamente representa entre el 40% y el 60% del volumen total, ocupado por aire y agua.

En los sedimentos o suelos subacuáticos y en los suelos terrestres anegados el agua (suelos de gley) ocupa todos los espacios.  Puesto que el agua que imbibe el sedimento o el suelo no tiene la movilidad que tendría de no existir la matriz sólida, la difusión es lenta. Y la oxigenación deficiente.  Si el sedimento o el suelo contiene poca materia orgánica y su parte mineral es gruesa (arena de playas) los cambios del nivel del mar o la corriente freática facilitan el flujo y la concentración de oxigeno es suficiente para permitir la vida hasta a varios centímetros e incluso decímetros bajo el nivel superior.  Pero   si los animales son finos o existen materiales finos rellenando los huecos entre los gruesos, la circulación se vuelve lenta.  Si dichos materiales finos contienen además una parte importante de materia orgánica oxidable, se consume mucho oxígeno y se establecen condiciones reductoras, lo cual acontece comúnmente en suelos subacuáticos, por lo menos durante parte del año.

Los suelos de gley se ven abigarrados por la presencia de núcleos con hierro reducido u oxidado y sulfuros diversos, recordando los suelos acuáticos indicados.  Estos suelos como asimismo los subacuáticos se cuartean fácilmente en polígonos cuando se desean atestiguando así la falta de otra estructura elemental.  Si son pobres en bases, cuando se inundan después de haber permanecido secos, se puede formar ion sulfato que da acidez al agua.

El permafrost es un suelo impregnado de agua y congelado.  La baja temperatura retarda la descomposición y confiere algunas propiedades particulares al suelo.  Cuando la temperatura aumenta, el suelo se deshiela empezando por arriba y frecuentemente no más de medio metro, de modo que aparece una capa de agua líquida encima del hielo permeable, formándose grandes charcos en los que se desarrollan animales subacuáticos.

Un suelo puede retener efectivamente cierta cantidad de agua, privándola de descender.  Su capacidad de retención se expresa en volúmenes un suelo de hayedo, por ejemplo tendrá una capacidad de retención del 59%.  El contenido total de agua se debe a distintos factores, hay un agua de gravedad, circulante, que puede no entrar en la capacidad de retención y además agua retenida por capacidad de retención y además agua retenida por capilaridad en los huesos de las estructuras, el agua higroscópica depende de la naturaleza de los materiales, es por ejemplo del 0,4% en arena. La cantidad total de agua contenida en un suelo se designa con el nombre de holardia y la cresardia que es la cantidad de agua que está a disposición de las plantas y que es menor que el agua total.

El agua que atraviesa un suelo se llevaría las sales solubles si no fuera porque las cargas residuales del complejo de arcilla y humus retienen iones en su superficie.  En realidad por su naturaleza, el suelo se comporta como un cambiador de iones, tendiendo a un equilibrio propio con el agua, la cual tiende igualmente a una composición determinada.  Este equilibrio afecta al pH: si el complejo arcilla humus está saturado con hidrógeno, el pH del agua en equilibrio es de 4, si esta neutralizado el pH varia entre 7 y 10.   El pH de los distintos suelos queda entre los límites indicados; si hay ácidos húmicos como tales puede bajar a 2,2 y en el extremo opuesto, elevadas concentraciones de carbonato sódico llevan el pH a 10.  Los cambios en el pH dan la idea de los cambios de hidrogeno y de bases, pero puesto que se puede tener un mismo pH con distintas bases cambiables, el pH solo no es criterio suficiente sobre fertilidad y otras propiedades importantes en ecología.  Al interpretar las mediciones del pH del agua que está en equilibrio con el suelo, debe tenerse en cuenta que dicha agua suele estar en equilibrio con una atmósfera que contiene una mayor proporción de CO2 que el aire libre.

El PH y la concentración de diferentes iones muestran una considerable variación horizontal en relación con las plantas, principalmente con los árboles, bajo los cuales el lavado de las hojas por la lluvia puede determinar cierto enriquecimiento en Ca Mg y K, mientras que el pH suele ser algo más bajo en el tronco.

El agua del suelo lleva sales en disolución en cantidad variable.  Su concentración total se usa para una clasificación de los suelos en perpeloides, cuya agua contiene menos del 0,2% en sales, peloides de 0,2 a 0,5 %, haloides de 0,5 a 2% y pehaloides, con más de un 2% de sales, a cuya última categoría pertenecen todos los suelos o sedimentos submarinos.

La introducción de riego abundante en terrenos salados con agua dulce, pueden conducir a profundas alteraciones en la naturaleza de los suelos que en el caso indicado, llegan a hacerse alcalinos.  En los suelos más o menos salados, la separación de agua por parte de las plantas exige en estas una mayor fuerza osmótica.   Todas las plantas necesitan un mínimo de sales en el agua del suelo, si el agua es muy pura, las plantas han de trasegar mucha agua para conseguir una producción muy baja y la flora es muy pobre (suelos turbosos y arenosos)

El agua del suelo está sometida a evaporación y la pérdida de agua afecta a los organismos.  Antes de que se alcance el punto de marchitez de la vegetación por déficit de agua, los animales escapan profundizando, existiendo diferencias en el comportamiento de unos y otros. Así los colemborlos, de tegumentos finos, escapan antes que los ácaros oribatidos de tegumentos gruesos.  Las variaciones anuales en la distribución de la humedad del suelo condicionan migraciones verticales de la fauna

.materia organica_cultivo socoroma

Referencias de imágenes:

RChJ, 2013.  Socoroma, Chile.

Desierto Poético: El Gigante dormido de Atacama


Laureano (1995), Cuenta una leyenda de los nómadas Tuareg sobre la personificación humana del Desierto del Sahara describiéndolo como  un gigante extendido. En el norte de Chile, duerme otro gigante y su nombre mas común es Atacama.

Sobre El Sahara, La leyenda relata que hace millones de años, el gigante se habría acostado sobre la espalda, de sur a norte, en la parte norte de África.  De pelo grueso, como los bosques tropicales del Ecuador. Sus pies son las altas cumbres de la cadena del Atlas. Sus órganos son los tesoros del subsuelo. El vientre desnudo y sin problemas se hace de las vastas soledades centrales.   El gigante parece dormido, pero no exento de movimiento. El gran cuerpo, inmerso en los dos océanos, arroja una sombra sobre el mundo antiguo. Sus ciclos biológicos explican los fenómenos naturales del desierto: el aliento eterno del viento y el pulso inquieto de grandes dunas, las montañas  arrugadas y secas, y la disolución continua y la descamación de las llanuras áridas, el calor febril de las rocas y el sudor de la cueva húmeda.  Las acciones del pueblo del Sahara son un componente fundamental de la fisiología del gran gigante: trabajar en las minas, en los pozos, dejar huellas significa afectar los órganos internos, un toque en los estados de ánimo, el cambio de la dermis. Las acciones son permitidas, pero reguladas por límites precisos.  El ciclo vital del titán, impone el modo de habitar y producir, da ritmo al tiempo del trabajo y del reposo, de la fiesta y del dolor.

Diego de Almagro,  Región de Atacama. ©RChJ

El Gigante se extiende de espaldas, parece dormido.

Diego de Almagro, Región de Atacama. © RChJ

Afectados por el color azulino de la luz de la mañana.

Desierto de Atacama. Comuna de Diego de Almagro. © RChJ.

Sus Pliegues son las montañas y llanuras.

© Rosa Chandia Jaure.

El aliento eterno del viento, la disolución continua.

© RChJ

Partes de su cuerpo, las formaciones rocosas.

En  el vientre desnudo aflora el ciclo biológico del desierto. Sus valles, sus oasis. © RChJ

Los ciclos vitales se expresan en sus flujos, que afloran desde los órganos internos.

El sudor de la cueva humeda. La respuesta de sus órganos internos. Los valles de Quebrada.

Se manifiestan en sus valles fértiles, donde afloran sus tesoros mas preciados.

© Rchj (2012)

Y los habitantes son parte de él, que interfiere en su dermis, modificando sus ciclos biológicos.

© RChj.

Las acciones del pueblo, afectan la fisiología del Gigante,bajo el color rojizo de la luz del atardecer.

Como señala Pietro Laureano, la personificación del Sahara realizada por la metáfora de los Tuareg con su imagen hace la realidad profunda de la vida del desierto, la complejidad biológica intensa, de los cuales el ser humano es un elemento esencial, la historia antigua y rica cultura. Esta condición se puede leer en el paisaje, organizado y construido con el tiempo a través de la interacción a largo plazo de las personas con estos espacios, pero la humanización del espacio alude a algo más. ¿Quién dijo que el gran gigante debe permanecer para siempre en los lugares donde se vea relegada ahora? ¿Qué leyes o cadenas lo mantienen confinado en África? ¿Por qué su mirada ardiente no podría volverse a su vez hacia  otros lugares, al otro lado del Mediterráneo, sólo aparentemente distantes, pero realmente tan cerca?

 * Traducción y adaptación de Rosa Chandia Jaure, del texto original en italiano. 

Laureano, Pietro, (1995) La Piramide Rovesciata. Il Modelo dell’oasi per il pianeta Terra. Bollati Boringhieri. pg. 11.

 http://www.ipogea.org/site2/

Fotografías por Rosa Chandia Jaure, en marzo de 2012, Desierto de Atacama, específicamente en la comuna de Diego de Almagro, 3º Región de Atacama.

Fragmentos de paisaje cultural: paisaje agrícola andino


Escondidos por ahí, en medio del desierto de altura, entre quebradas de difícil acceso, aparecen los paisajes, las huellas de un modelo de reproducción social, que se las ingenia para mantener productivo un territorio de topografía compleja, de escasez de agua, y especialmente de escasez de mano de obra.  Un patrimonio vivo, alguna vez conquistado socialmente.  Un pequeño aporte de una comunidad en una tarea de interés global, manteniendo activo su sistema agrícola, y de gestión del agua para su distribución en su territorio controlan constantemente  el avance de la desertificación. El conjunto de trabajos de los territorios anexos, son los que permiten la habitabilidad en el pequeño asentamiento donde regresan, tras jornadas de días completos de trabajo entre las quebradas, donde nada es al azar, todo se enmarca en un sistema.

Socoroma, Chile

 

 

Terrazas de cultivo en Socoroma, Chile

Dia Internacional de los Humedales: bofedales


El 02 de febrero de 1971, en la Ciudad iraní de Ramsar, se firmó la Convención de los Humedales. Es un acuerdo intergubernamental donde todos los paises miembros de la Convención se comprometen a mantener las características ecológicas de los Humedales de interés internacional, además de planificar el uso racional de todos los humedales locales ubicados en cada territorio.  Se incluyen en la definición de humedales para este acuerdo, los pantanos y marismas, lagos y ríos, pastizales húmedos y turberas, oasis, estuarios, deltas y bajos de marea, zonas marinas próximas a las costas, manglares y arrecifes de coral, así como sitios artificiales como estanques piscícolas, arrozales, embalses y salinas.

Los humedales son ecosistemas particulares, esenciales para la existencia de la habitabilidad, siempre han estado ahí, aportando con sus servicios para que el ser humano pueda utilizar los recursos y habitar los lugares.  Están tan presentes, que hasta se pierde la conciencia del valor que tienen y de las precauciones necesarias a tomar, para que su existencia perdure en el tiempo.  Los humedales, entre muchos servicios que prestan, actúan como reguladores del ciclo hídrico,  y son un espacio amplio para la biodiversidad . Permiten controlar las innundaciones, y reestablecer los niveles de aguas subterráneas, alimentando los acuíferos, y actúan como depuradores de las aguas, reteniendo y exportando sedimentos y nutrientes.

Las fotografías muestran el Parque Nacional Lauca, ubicado en Chile, en la Región de Arica y Parinacota, a unos 4000 mt de altura.

La convención de Ramsar actualmente ha definido 160 lugares del mundo como Humedales de importancia internacional.  En la lista de los lugares, Chile figura con 12 Humedales, localizados principalmente en el norte grande de Chile.

CHILE / CHILI (12 Ramsar Sites, 358,989 hectares)
* Bahía Lomas
* Carlos Anwandter Sanctuary
* Humedal el Yali
* Complejo Lacustre Laguna del Negro Francisco y Laguna Santa Rosa
* Parque Andino Juncal
* Salar de Aguas Calientes IV
* Salar de Pujsa
* Salar de Surire
* Salar de Tara
* Salar del Huasco
* Santuario de la Naturaleza Laguna Conchalí
* Sistema hidrológico de Soncor del Salar de Atacama

mas información:

http://www.ramsar.org/pdf/sitelist.pdf

http://www.ramsar.org/

HUMEDALES para habitar en las alturas


Un frágil ecosistema complejo que depende del agua, la materia orgánica, la vegetación existente, el clima entre otros factores.

El continente sudamericano es atravesado de Norte a Sur por la denominada Ecoregión Andina, que se forma por la presencia de la Cordillera de Los Andes.  En 7200 km de recorrido por 7 países,  superficie de unas 200 millones de hectáreas cuenta con unos 30 millones de habitantes.  La riqueza biofísica presente es producto de milones de años de evolución de culturas humanas que se adaptaron al entorno local, descubriendo, utilizando y modificando los recursos bióticos existentes. Muchos lugares que hoy parecen naturales, llevan la marca de milenios de habitabilidad humana, expresados en cultivos y recolección de los recursos.  La biodiversidad, fue modelada, además por la domesticación e hibridación de variedades de cultivos y  la crianza de animales.

En esta ecoregión, se ubican los humedales, (vegas y bofedales), que constituyen la base de la vida humana en altura, por lo cual poseen un alto valor ecológico, social y cultural. Son un frágil ecosistema, que para existir, depende de la acumulación de humedad propia de las cuencas altiplánicas, lo cual genera una capa verde, que sirve de alimento al ganado andino, compuesto fundamentalmente de camélidos, domésticos como la  llama y la alpaca, y silvestres, como  el guanaco y la vicuña.  Estos, a su vez, aportan con la materia orgánica los  nutrientes necesarios para conservar la vegetación.  Por su alto valor biológico e hidrológico; son el hábitat para numerosas especies vegetales y animales, (algunas endémicas) y funcionan como reguladores del flujo hídrico al retener agua en la época húmeda y liberarla en la época seca.

En Chile, los bofedales forman parte del Sistema del Altiplano, en el lado Este de la Cordillera de los Andes, desde aproximadamente los 24º de latitud sur, hacia el norte, con altura variable entre los 3500 y 4000 msnm. La subdivisión natural de la cuenca altiplánica, genera cuencas cerradas que vierten sus aguas, originando ríos.  Algunas depresiones drenan sus aguas, tanto en forma superficial como subterránea hacia los distintos salares (Huasco, Coposa, Surire, entre otros).  A modo de ejemplo, el drenaje del sistema lacustre Chungará-Cotacotani, da origen al Bofedal de Parinacota, y posteriormente al Río Lauca.

 

 

 

 

 

La ciudad y sus altas demandas de agua para el consumo urbano, para la agricultura tecnificada, y las demandas de las empresas mineras, han demostrado la condición finita del recurso,  cuya consecuencia mas grave, es el desecamiento de las vegas y bofedales, y producto de ésto, la degradación de todos los suelos productivos. Los habitantes de las ciudades no siempre tienen conciencia de que para que un recurso llegue a sus manos, ha sido necesario movilizar una larga cadena de recursos hasta obtener el producto final.  Los bofedales afectan a situaciones urbanas que ocurren incluso a 400 km de distancia. Y a una escala global, inciden en la disponibilidad de agua para todos los habitantes.

El volcán Parinacota de fondo.

 

El factor que con mayor rapidez afectó a este desecamiento, fue el  Código de Aguas de 1981 que cambió radicalmente el sistema de derechos de aprovechamiento de aguas previamente existente en Chile, fortaleciendo la propiedad privada de ellos.  El impacto de este Código fue extremadamente negativo para los humedales andinos  cuyo hábitat y entorno fueron afectados. Comenzaron a secarse con la consecuente pérdida de recursos naturales -flora y fauna silvestre- y daño a los derechos ancestrales a los recursos naturales de las comunidades indígenas, debido a la obtención y explotación de derechos de agua por parte de otros usos no agrícolas que están poniendo en riesgo la sustentabilidad y la sobrevivencia de esos grupos.

En 1992 el Código de Aguas fue modificado incorporando protección y conservación de los humedales del altiplano de las regiones de Tarapacá y Antofagasta, mediante la prohibición de explotar y explorar los recursos subterráneos ya que estos constituyen una fuente importante de alimentación.
En las últimas cuatro décadas a nivel mundial se ha venido trabajando en la protección de los humedales. En el año 1971 se firmó en la ciudad de Ramsar, Irán, la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas, conocida como la Convención Ramsar, la cual fue ratificada por Chile en 1984. Dicha Convención se estableció debido a la evidente interdependencia entre el hombre y su medio ambiente, además de las funciones ecológicas fundamentales de los humedales como reguladores de los regímenes hidrológicos y como hábitat de flora y fauna característica. También se consideró que éstos constituyen un recurso de gran valor económico, cultural, científico y recreativo, cuya pérdida sería irreparable.
Fuentes:
– Castro, Milka.  El campesinado altoandino del norte de Chile. en   “El altiplano, ciencia y conciencia de Los Andes” .
– Perfiles transversales: Geografía de Chile. Instituto Geográfico militar, tomo I, Geografía I Región de Tarapacá. (1985)
– Fotografías : © Rosa Chandia Jaure, viaje a terreno noviembre de 2009. Colaboración de Felipe Lazo Mella.
Anexo:
Una muestra  audiovisual de la flora y fauna que se perderá de no asumir la protección de los humedales.
 

 

Reflexiones sobre la agricultura urbana



El vínculo que desde el origen de las civilizaciones ha existido entre ciudad y agricultura, ha experimentado transformaciones importantes a lo largo del tiempo, siendo la más trascendental, aquella ocurrida en el siglo XVIII, en los comienzos de la revolución industrial, donde, a través de los principios económicos convencionales, se comienzan a transmitir ideales de progreso y desarrollo,  interpretados como una forma de pasar de lo atrasado a lo moderno, de lo rural a lo urbano, del huerto familiar a la agricultura industrializada.  La agricultura queda relegada de la ciudad a un espacio residual de ésta.  La visión de los huertos familiares queda vinculada a los suburbios de las grandes ciudades europeas, como asentamientos populares que gestionan el territorio como una forma de agricultura de subsistencia, mientras que el resto de las grandes zonas agrícolas, se observan como un terreno satisfactor de necesidades de las ciudades.

Sin embargo, esta desvinculación entre ciudad y agricultura, genera un creciente deterioro y grandes conflictos sociales, producto del empobrecimiento de los suelos productivos y el aumento de la migración hacia la ciudad y como consecuencia de ésto, el aumento de los niveles de pobreza,  ya que los habitantes dejan atrás su autosuficiencia,  para comenzar a depender del intercambio económico para subsistir, cambiando las actividades productivas por las actividades de servicios a la industria y el comercio principalmente.

Desde hace algunos años la forma de entender el paisaje rural ha dejado de ser vista como un residuo de lo urbano, sino mas bien se pretende que vuelva a tener un rol significativo dentro de la ciudad.  Junto a estos cambios de pensamiento, lo ideales de los habitantes de las ciudades también van cambiando, y la idea de desarrollo apunta a la equidad, y a valorizar la importancia de la biodiversidad tanto en las zonas de grandes terrenos de producción agrícola, como  dentro de las ciudades, que vuelven a ganar suelo productivo y complejidad de ecosistemas. El habitante de la ciudad, requiere satisfacer ciertas necesidades vinculadas con el ser, y dentro de éstas, aspira al reencuentro con la naturaleza perdida en la ciudad, entendiéndola como el espacio de biodiversidad en que el hombre manipula las condiciones físicas preexistentes para acondicionar su espacio a sus requerimientos.

El huerto urbano hoy es utilizado en diversas ciudades de Europa, como una opción que permite enfrentar problemas no solo de abastecimiento individual para la subsistencia, sino que se plantea como una opción social _ como es el caso de los huertos urbanos gestionados por adultos mayores_.  Favorecen la sociabilización entre las personas, convirtiéndose en lugar de encuentro, por lo tanto en espacio público.  En ciudades pequeñas, el huerto urbano es el jardín de la casa.  Se optimizan los cultivos para el consumo familiar y se evita con ello la degradación de los suelos.  Los huertos urbanos individuales o colectivos, al requerir la atención constante de los habitantes sobre éste, favorecen el sentido de arraigo y pertenencia.

Huerto Urbano comunitario, Basel, Suiza.

Huerto urbano particular, Banyoles, Cataluña.

Frente a los ideales de insertar el paisaje rural en el medio urbano, Luis Octavio Da Silva, presenta en la revista Bifurcaciones, un artículo titulado Agricultura, utopías y prácticas urbanas donde realiza un repaso sobre la agricultura urbana, y los jardines, analizando el vínculo con ciertos significados y simbolismos que definen ideales de ciudad, como  el punto de encuentro de las prácticas políticas, culturales y económicas en un ambiente que represente a la naturaleza perdida.  Podemos reflexionar sobre el jardín de aspecto continuo, lineal y homogéneo que evoca paisajes del norte de Europa e Inglaterra, desde el ámbito de la contemplación del paisaje, como “el jardín del edén”, que puede y debe coexistir con el jardín productivo, el cual se aproxima al paisaje rural y la agricultura.  Ambos son paisajes manipulados, y ambos aspiran al encuentro biológico del hombre y su entorno, como satisfactores distintas necesidades y aspiraciones humanas. Claro está, uno contrastando con el otro en términos de eficiencia de recursos.

Jardín productivo y Jardín de contemplación. Uno para generar recursos y el otro para consumirlos.

Referencias:

DA SILVA, Luis Octavio (2009). “Agricultura, utopías y prácticas urbanas”. En  bifurcaciones [online]. núm. 9. World Wide Web document, URL: <http://www.bifurcaciones.cl/009/DaSilva.htm&gt;. ISSN 0718-1132:

http://www.bifurcaciones.cl/009/DaSilva.htm

PEREZ, Edelmira.  Hacia una nueva visión de lo rural. CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. 2001. ISBN: 950-9231-58-4, disponible en:

http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/rural/perez.pdf